Monseñor Barrio bendice las nuevas instalaciones de OMP y preside el lanzamiento de la campaña del Domund

  • En su pregón, el obispo auxiliar indica que “es osado hablar de Dios, pero al mismo tiempo no podemos callar acerca de Él”

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, bendijo esta tarde las nuevas instalaciones en Compostela de Obras Misionales Pontificias (OMP), un acto en el que estuvo acompañado por su obispo auxiliar, monseñor Francisco José Prieto, el director nacional de OMP, José María Calderón, y el responsable de Misiones de la Archidiócesis, David Álvarez, y otros delegados diocesanos. La reapertura de estas instalaciones permitirá poner este remozado espacio a disposición de todas las delegaciones gallegas de Misiones, tal y como explicó David Álvarez. La inauguración era el primer acto del lanzamiento de la Campaña del Domund 2021, que tuvo su continuidad con la celebración de una Misa de envío en la catedral, presidida por el arzobispo y con el Pregón del Domund, que corrió a cargo del auxiliar. Todo ello se hizo coincidir con la fiesta de Santa Teresa de Lisieux,  carmelita, doctora de la Iglesia y patrona de las misiones. En su pregón, monseñor Prieto resaltó que “es osado hablar de Dios, pero al mismo tiempo  no podemos callar acerca de Él, porque es Palabra que produce vértigo y misterio”.

A ella, a la santa patrona de las misiones, dedicó el arzobispo su homilía en la Eucaristía de envío: “En su vida se percibe la fuerza contemplativa en las ocupaciones del día, en las humildes realidades de la vida, en el roce difícil y amoroso de la convivencia, en la caridad fraternal cotidiana. No se puede confundir la infancia espiritual con el infantilismo y la humildad de lo pequeño con lo vulgar. Es hermoso ser pequeños ante Dios, incluso ser imperfectos, y paradójicamente ser pecadores porque de esta manera resplandece mejor la misericordia amorosa del Padre”, dijo monseñor Barrio.

El arzobispo recordó que “en la escuela del Evangelio, Santa Teresita de Lisieux nos enseña el camino de la madurez cristiana, nos llama a una infinita generosidad y nos invita a ser en el corazón de la Iglesia discípulos y testigos ardientes de Cristo. Su testimonio de vida es la expresión luminosa de su conocimiento de Cristo y de su experiencia personal de la gracia”. Y a santa Teresita del Niño Jesús encomendó monseñor Barrio “las inquietudes de tantos misioneros y misioneras que están comunicando lo que han visto y oído con su sencillez de vida”.

Celebrar el Domund, en el ADN del cristiano

Al término de la Misa, el misionero comboniano Daniel Cerezo, habló sobre su experiencia misionera en Asia y tras una intervención musical el obispo auxiliar, monseñor Francisco José Prieto, pronunció el Pregón del Domund 2021, Jornada Mundial de las Misiones. En su intervención indicó que “necesitamos ser cristianos en serio y no en serie. Hablar de lo que debe abundar en el corazón: de Dios no podemos callar, si dejamos que Dios hable en nosotros. En primer lugar lo debemos escuchar, acoger, entrañar en nuestra propia vida: ser testigos/rostro no es cuestión de cátedras ni de cursillos, sino de creer, de tener experiencia del Dios misericordioso. Dejarnos transformar individual y comunitariamente por esta experiencia y sentir la urgencia de comunicarla y de transmitirla pertenece al «código genético» de la fe cristiana: “Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto” (Jesús a Nicodemo, Jn 3,11). Celebrar el DOMUND, ser misión está en el ADN del discípulo de Cristo”.

Monseñor Prieto comentó, además, que “debemos generar, promover, sostener “oasis de misericordia” en nuestra Iglesia, en nuestras comunidades, en nuestra sociedad porque el amor nunca abandona al hombre, exige continuidad y fidelidad. No se trata de coleccionar emociones, sino de asumir compromisos”.

“Como cristianos”, añadió, el obispo auxiliar, “como peregrinos tenemos un largo camino que se nos abre, un reto que se nos brinda. y, sobre todo, el convencimiento de que tenemos algo valioso que ofrecer”.